1. El Canal de Beas y Quéntar
  2. Aficionados a los minerales de todo el mundo se dan cita un año más en Beas de Granada
  3. Comienza a andar la nueva legislatura en Beas de Granada
  4. El ‘cacharro’ de la Carchita
  5. La Alquería de Beas según el Libro de Apeo de Bienes de 1572.
  6. Ultra Sierra Nevada
  7. Recuperando el camino a Beas
  8. La Alpujarra de Granada, epicentro de construcciones sostenibles
  9. Más de 4.000 personas participarán en los programas de participación y sensibilización de espacios naturales de la provincia
  10. “Si la mujer no es visible en el campo, se va la vida”
  11. Fiestas
  12. Fotos/Documentos antiguos
  13. Naturaleza y Agricultura
  14. Poemas
  15. Refranes
  16. Ensayos y relatos
  17. Recopilados enclaves inéditos de la Sierra de Húetor
  18. Un nuevo libro-guía acerca enclaves inéditos de la Sierra de Huétor
  19. Diputación
  20. Unión Europea
  21. Alhambra Nievas: “El mundo necesita más rugby”
  22. Miguel Heras vuelve a ganar la Ultra Sierra Nevada
  23. Gobierno de España
  24. Junta de Andalucía
  25. Municipal
  26. Formularios
  27. Alcaldía
  28. Senderistas sexitanos recorrieron la ruta entre Almayate y El Palo, en Málaga
  29. Plan de Igualdad
  30. Perfil del contratante
  31. Convocatoria de puestos
  32. Datos de Interés
  33. El Municipio
  34. Recuperando caminos
  35. Encuestas!
  36. Suscríbete
  37. Recogida de firmas
  38. Asociaciones
  39. Directorio de empresas y profesionales
  40. La Ultra Sierra Nevada, un desafío de altura
  41. Ultra Sierra Nevada
  42. Datos económicos
  43. GALERIA AYUN. BEAS
  44. Deportes
  45. Ocio, cultura y educación
  46. Gastronomía
  47. Para este 8 de marzo, 17 mujeres cuentan qué quieren este año en la lucha feminista
  48. Ferias, fiestas y promociones
  49. hitos de interés
  50. Historia del municipio
  51. Enlaces de interés
  52. Lugares destacados
  53. El tiempo local
  54. Carta de Servicios
  55. Presupuesto Municipal
  56. Plan de ordenación urbana
  57. Ordenanzas Municipales
  58. Actas, Juntas de Gobierno y Plenos recientes
  59. Solicitudes/licencias
  60. SEDE ELECTRONICA
  61. Otras dependencias
  62. Casa de la Cultura
  63. Casa Consistorial
  64. Responsables Servicios Múltiples
  65. Directorio de Responsables Administrativos
  66. Organismos y empresas municipales
  67. Normativa municipal
  68. Concejalias
  69. Corporación municipal
  70. Saluda del alcalde
miércoles, junio 26, 2019
  1. El Canal de Beas y Quéntar
  2. Aficionados a los minerales de todo el mundo se dan cita un año más en Beas de Granada
  3. Comienza a andar la nueva legislatura en Beas de Granada
  4. El ‘cacharro’ de la Carchita
  5. La Alquería de Beas según el Libro de Apeo de Bienes de 1572.
  6. Ultra Sierra Nevada
  7. Recuperando el camino a Beas
  8. La Alpujarra de Granada, epicentro de construcciones sostenibles
  9. Más de 4.000 personas participarán en los programas de participación y sensibilización de espacios naturales de la provincia
  10. “Si la mujer no es visible en el campo, se va la vida”
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  19. Diputación
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  22. Miguel Heras vuelve a ganar la Ultra Sierra Nevada
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  69. Corporación municipal
  70. Saluda del alcalde
El Canal de Beas y Quéntar

Autor:  Miguel Ángel Mesa Garrido (Doctor en Geografía por las Universidades de Granada y Málaga)

Publicado en: Libro de las Fiestas Patronales 2018

De todos es conocido el denominado canal de Quentar, Canal de Aguas Blancas o Canal de los Franceses que lleva el agua en la actualidad desde el Pantano de Quentar a la capital granadina, un canal que,  entubado, conduce las aguas hasta la Estación de tratamiento de aguas potables de la Lancha del Genil siguiendo el recorrido de un antiguo canal decimonónico que  atraviesa los términos municipales de Quentar, Dudar y Cenes de la Vega; sin embargo, pocos conocen la existencia de otro canal que captaba las aguas en el término municipal de Beas de Granada y que al igual que el anterior parece tener su origen en la dominación romana y que vamos a pasar a intentar descubrir entre otros, de la mano de Luis José García-Pulido.

La descripción del canal

La Acequia de los Arquillos o Canal de Beas, tiene tres momentos históricos relevantes: en época romana cuando se crea como canal minero, en época nazarí cuando se hacen las obras de la acequia de los Arquillos, con lo que pasa a ser canal de riego y abastecimiento, y en el siglo XIX y XX, cuando denominado Canal de Beas-Almecín tiene una clara vocación minera.

Tuvo su presa de derivación este canal en el río Beas, viéndose obligado a pasar por el Collado de los Arquillos (909 m.s.n.m.), que constituye el punto más alto de la franja de terreno que separa el Cerro del Sol del Cabezo de la Loma de la Peña de los Agujeros. Aunque en superficie no se aprecian vestigios de estructuras antiguas, habría que suponer la existencia de una primera obra auxiliar de época romana, para ganar algo de altura respecto a la dorsal máxima de este collado. Con ella se conseguiría mantener la cota de la principal canalización que abastecía a las explotaciones auríferas existentes en ambas vertientes del Cerro del Sol. El recorrido de la acequia comienza como se ha indicado en el término municipal de Beas, donde tiene su punto de captación en el río del mismo nombre, en terrenos del Cortijo de Cortés Alto, a unos 12 Kilómetros de Granada siguiendo el Valle y a unos 6 Kilómetros de la Presa Real. No quedan restos de la presa de piedra de la que habla Alejo Luis Yagüe en 1882; si bien es posible localizar el comienzo del Canal de Beas en el valle del rio por los restos de materiales constructivos existentes en uno de los meandros, ocultos entre la espesa maleza, que señalarían el lugar en el que se situó la presa y el arranque del canal de derivación. A lo largo del trazado del Canal de Beas se pueden encontrar los puentes – acueductos decimonónicos para salvar diversos barrancos. El acueducto elevado medieval existente en el Collado de los Arquillos fue rehecho por Edmond Guillemin-Tarayre en una longitud de 180 m., estableciéndose en este punto dos estructuras adosadas. La más septentrional, que mira al valle del Darro, perteneció al Canal de Beas-Almecín. En ella se dispusieron una serie de arcos escarzanos de ladrillo y machones de mampostería, de los que se han conservado una docena. Tras pasar este accidente geográfico el canal se bifurcaba en dos ramales la derivación Darro y la derivación Genil, esta segunda es la que en origen abastecía a los Alijares.

En el tramo desde la captación de agua (Río Beas) hasta el acueducto de los Arquillos (punto de bifucación) se han conservado varios puentes-acueducto construidos para salvar los barrancos que atraviesan el Canal. Se trata de puentes de pequeñas dimensiones, de un solo vano -arco rebajado o arco de medio punto-, construidos con mampostería irregular, arco y jambas de ladrillo, e interior del puente con mampostería encintada.

Del Canal hecho en el siglo XIX se conservan diversos tramos, uno de los más visibles es el situado cerca del Acueducto de los Arquillos, de unos 10 metros de longitud, sección trapezoidal, paredes en talud, mampostería impermeabilizada con opus signinum. En la inmediaciones del Cortijo de Belén hay más restos del XIX, concretamente un canal y una alberca construida para almacenar agua sobrante del arroyo del Almecín.

Derivación Darro.- Los restos visibles de este ramal se localizan principalmente en el tramo que va desde el acueducto de los Arquillos hasta el punto donde la Vereda de En medio se bifurca. En los barrancos que hay desde el acueducto de los Arquillos hasta la Vereda de Enmedio se pueden observar restos de muros de mampostería que se levantaron para acondicionar el paso de la acequia.

Derivación Genil.- Esta derivación conducía el agua hacia la explotación minera del Hoyo de la Campana. Como restos visibles se pueden señalar las dos albercas y un pozo revestido de sillarejo

Recorrido por su historia

En su primera época hablamos de la acequia iliberritana de Beas  (siglos I y II después de cristo.)

De los restos arqueológicos encontrados, esta acequia tomaba sus aguas del río Beas y por el paraje del Almecín en su margen izquierda llegaba hasta el collado de los Arquillos. Parece que un ramal se conducía hacia la Umbrías del Jesús del Valle y otro continuaba hasta el barranco del Hoyo de la Campana en el cerro del Oro. Posiblemente en esta primera época, este canal habría abastecido a la mina del Hoyo de la Campana y muy probablemente lo fue también de otras explotaciones auríferas localizadas en ambas vertientes del Cerro del Sol mediante el método de Ruina Montium un procedimiento descrito por Plinio el Viejo en el siglo I después de Cristo[1], unas minas que podrían haber empezado a ser explotadas a finales del sglo II o principios del I antes de Cristo ya que podrían ser una de las primeras explotaciones aurífera existentes en la provincia de Granada explotadas por los romanos en la Península Ibérica puesto que en este periodo aún no se habían conquistaos los territorios del noreste peninsular, donde a la postre se desarrollarían las labores extractivas de mayor envergadura.

 

Acequia Medieval Nazarí de Beas (Siglo XIV).

El dotar de agua a la Alhambra fue algo que se emprendió desde el primer momento por Muhammad b. al-Ahmar (Muhammad I, 1232-73) razón por la que puso en funcionamiento la denominada Acequia Real, garantizándose de esa manera el desarrollo de una ciudad palatina en la Alhambra. Sus sucesores, continua Luis José García Pulido[2] fueron completando la obra inicialmente trazada y, en un momento dado pretendieron colonizar las alturas que quedaban por encima de la línea de rigor establecida por la mencionada Acequia Real. Para ello tuvieron que idear otros sistemas hidráulicos que permitiesen convertir zonas con avidez de agua en auténticos vergeles para el solaz y el recreo.

En este sentido, la ubicación de las almunias de Dar al-“Arusa y los Alijares constituyo una apuesta portentosa realizada por la realeza nazarí, por cuanto su pervivencia dependía de tener asegurado un abastecimiento de agua abundante que permitiese regar generosamente sus hurtos y jardines, poner en funcionamiento sus baños (al menos para el caso de Dar al-Arusa) y alimentar sus fuentes y albercas.

Hoy sabemos como recuerda Alicia de la Higuera Rodriguez y Antonio Delgado Morales,  que Muhammad V (1354-59/1362-91) decidió construir la Almunia de los Alijares en el último siglo XIV. El lugar escogido fue una alargada explanada situada al sureste de la Alhambra de unos 1.000m de ella y a una cota más elevada, ubicando su palacio en el punto más alto (848 metros sobre el nivel del mar); un lugar apto para el cultivo y los jardines con imponentes vistas hacia la vega y el valle del Genil pero con el inconveniente de encontrarse sobre el nivel de los dos ramales de la Acequia Real que quedaba por debajo.

De las fuentes analizadas por Luis José García Pulido se desprende que “La Almunia de los alijares estaba abastecida por una larga conducción hidráulica en la que serían e remarcar algunas de sus galerías subterráneas y los sifones con que contaba en su tramo final. Un dato más puede aprehenderse, esta canalización no era subsidiaria de la Acequia Real de la Alhambra sino que discurría a una cota superior, por lo que su punto de captación se encontraría a gran distancia, más alejado aún que la Presa Real[3]”.

Desde mediados del siglo XIX, y por un espacio de tiempo de casi 50 años, se desató en Granada la última gran “quimera de El Dorado”. En 1851, el industrial madrileño Ignacio Lahera registró hasta cuatro solicitudes para construir fábricas en diversos puntos del Cerro del Sol. Pese a que estos registros pronto se declararon sin curso, habría que considerarlos como el primer intento decimonónico de explotación del oro mediante el aprovechamiento de diversas estructuras hidráulicas que conducían o habían conducido agua en ambas vertientes de este cerro. Sin embargo, no fue hasta el último cuarto del siglo XIX cuando se realizó el último y más sonado intento para volver a explotar estos aluviones auríferos. Por este tiempo ya se denominaba a este canal como de Beas y Almecín, de Almecín Beas o más genéricamente Canal de Beas.

El granadino Carlos Álvarez de Sotomayor, “industrial en arenas auríferas” que representaba a una sociedad hispano-francesa y cuyo ingeniero era el parisino Paul Laur, a lo largo de la década había puesto de nuevo en uso el Canal de Beas y solicitaba, En 1873 autorización para construir un canal que partiese del arroyo de Almecín o de Belén. Este canal conduciría las aguas por la margen izquierda de dicho arroyo, a una cota seis metros por debajo de la Acequia de los Arquillos, con la finalidad de alcanzar las explotaciones auríferas del Cerro del Sol. La concesión de aguas del arroyo de Almecín, a la que se sumaría más tarde la del río Beas, sería ratificada en diversos documentos de 1877.

Otro empresario, Adolphe Goupil, dueño de todos los derechos que pertenecieron á la Sociedad anónima de los «Terrenos auríferos de España», que representaba D. Cárlos Alvarez de Sotomayor recogería el testigo del anterior concesionario a partir de 1880. Como se necesitaba gran cantidad de agua para la explotación de sus minas además de recuperar la histórica acequia de Beas a la que añade el caudal del rio belen encarga al ingeniero Guillemin-Tarayre una gran obra hidráulica para traer aguas del rio Aguas Blancas. Asi pues, El Canal de Beas, que se encontraba ya en un estado de deterioro lamentable, en 1882 tuvo que ser rehecho en una longitud de 10.350 m. Se acometieron obras murarias de refuerzo en los tramos que discurrían por terrenos permeables, se alargaron y nivelaron los túneles existentes, construyéndose dos nuevas galerías subterráneas para evitar el paso del canal por conchas de deslizamiento. Se eliminaron también todos los canales de madera trazados por el anterior concesionario, sustituyéndose por otros de opus incertum, lo que permitió comenzar los ensayos de lavado en la primavera de 1883. Ese mismo año se solicitó la construcción de un estanque en el terreno próximo a la presa situada en el arroyo de Almecín que recogiese la concesión de las aguas sobrantes de éste y del río de Beas durante la noche, solicitud que fue concedida a finales de 1886.

 

Del Canal de Beas y Almecín se realizan dos derivaciones una primera hacia la cuenca del Darro. En la falda norte del Cerro del Sol un ramal del Canal de Beas y Almecín llevaba el agua a la Umbría del Valle, donde Adolphe Goupil adquirió los denuncios auríferos “Darro” y “Genil” ubicados frente a Jesús del Valle. Mediante el Túnel Central, de 600 m. de longitud, las aguas sobrantes de este ramal atravesaban las entrañas del cerro para alcanzar la explotación del Hoyo de la Campana.

La segunda derivación se produce hacia la cuenca del Genil. En efecto, tras alcanzar los frentes de explotación del Hoyo de la Campana, un emisario de esta fue prolongado hasta el Barranco Bermejo, en las inmediaciones de la Dehesa de los Alijares. Esta canalización consiste en una galería muy superficial de algo más de medio metro de anchura, cubierta por una bóveda de cañón. Está construida con un hormigón pobre en cal y se encuentra recubierta interiormente por un enfoscado hidráulico similar al de otros canales construidos a partir del siglo XIX. Un documento de 1894 confirma que este canal llegaba hasta el Barranco Bermejo. Su trazado concluye en una pequeña alberca de planta cuadrada con paramentos interiores de 4 m. de lado, situada en torno a los 894 m.s.n.m. En su cara occidental es posible apreciar un amplio rebaje de 0,75 m. de anchura a modo de rebosadero. Al estar relleno el fondo de esta alberca, no se puede detectar si disponía de alguna otra salida para dirigir el agua almacenada en ella. De igual modo, desde las inmediaciones de la “Fábrica de amalgamación del oro”, en la que confluían todos los trazados hidráulicos dispuestos en el Hoyo de la Campana en el siglo XIX, partieron dos emisarios más que aparecen dibujados en el Plano de Granada y sus alrededores de 1887, realizado por el Cuerpo de Estado Mayor. Uno de ellos se habría encaminado por galerías subterráneas hasta la meseta en la que estuvo situada la Casa de las Gallinas, mientras que el segundo pasaría por encima de las paratas de cultivo situadas al norte de esta propiedad, encaminándose hacia el Barranco Bermejo para pasar a la margen derecha del mismo. Ambas derivaciones podrían haber reaprovechado trazados hidráulicos medievales o incluso romanos, pues en 1886 se marcaba en este barranco la existencia de una infraestructura de paso previa, rotulada como “acueducto de la acequia vieja del Candil”. Como la explotación aurífera decimonónica proyectaba emplear gran caudal de agua, aparte del Canal de Beas y Almecín (con el que se obtuvo una concesión de 980 litros por segundo) se tuvo que acometer la construcción del Canal de Aguas Blancas.

 Un aprovechamiento hidráulico con dos mil años de historia. tal habría sido el caso del canal de abastecimiento de la mina del Hoyo de la Campana que muy probablemente lo fue también de otras explotaciones auríferas localizadas en ambas vertientes del Cerro del Sol. Tuvo su presa de derivación en el río Beas, viéndose obligado a pasar por el Collado de los Arquillos (909 m.s.n.m.), que constituye el punto más alto de la franja de terreno que separa el Cerro del Sol del Cabezo de la Loma de la Peña de los Agujeros. Aunque en superficie no se aprecian vestigios de estructuras antiguas, habría que suponer la existencia de una primera obra auxiliar de época romana, para ganar algo de altura respecto a la dorsal máxima de este collado. Con ella se conseguiría mantener la cota de la principal canalización que abastecía a las explotaciones auríferas existentes en ambas vertientes del Cerro del Sol en el Barranco Bermejo.

[1][1] El procedimiento consistía en debilitar la masa rocosa inyectándole agua, para lo que se excavaban una serie de pozos verticales y galerías horizontales justo hasta el borde del monte, pero sin salida directa al exterior, asi se debilitaba la consistencia de la masa rocosa, cosa que provocaba un derrumbamiento brusco con un ruido ensordecedor.
[2] García Pulido Luis José “el sistema de abastecimiento hidráulico de la Almunia de los Alijares. Estado de la Cuestión” La España Medieval 2007 vo. 30 pags. 245-280
[3] Como sostiene Luis José Garcia Pulido. La dimensión territorial del entorno de la alhambra. Sevilla, Universidad de Sevilla 2011  mencionado por Antonio Orihuela “Granada, entre Ziríes y Nazaríes” Arte y culturas de Al-andalus. El poder de la Alhambra. “En las áridas colinas ubicadas por encima de la Alhambra se crearon en el siglo XIV varias almunias que necesitaron para dotarlas de agua la construcción de una nueva acequia, llamada de los Arquillos, procedente el rio Beas, afluente del Darro así como complejos sistemas de norias y albercones”

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