viernes, marzo 22, 2019
Recuperando el camino a Beas

Un grupo de jóvenes de Beas de Granada encabeza una marcha para que no se olvide la senda que ha unido históricamente el municipio con la capital granadina

Marcha Reivindicativa desde Granada hacia Beas. / Verónica Martín.

FUENTE: Ideal Digital. Lunes, 4 de marzo de 2019

AUTOR: César Guisado

Los caminos son históricos arroyos de vida y de riqueza pero capaces de morir también cuando dejan de ser transitados. Caen en el olvido cuando el hombre ya no los pisa y con ello se desprestigia la importancia que tuvieron para nuestros ancestros, quienes portaban en las alforjas de sus bestias agua y oro hasta los rincones más recónditos de nuestra provincia.

Y es un deporte como el senderismo una de las herramientas más capaces de volver a sacar brillo a estas veredas. Ponerlas en valor no ya por su importancia natural y ecológica, que también, sino como la prueba irrefutable de que por aquí transitaron los comerciantes que trajeron riqueza a la Granada íbera, romana y nazarí a más tardar y que utilizaron paradas como la de Cortes, Quéntar, Beas o La Peza como fondas al paso en sus largos viajes desde los lejanos y ricos reinos del Levante.

El senderismo entendido como deporte y cultura. Así lo defienden un grupo de jóvenes beatos o beacinos, gentilicio que adoptan los vecinos de Beas de Granada, quienes cada último sábado de cada mes, se reúnen para andar el camino que tantas veces hicieron sus tatarabuelos, uniendo el corazón de la capital con Beas de Granada. Y el pasado jueves, aprovechando la festividad del día de Andalucía, más de un centenar de senderistas dejaron sus huellas a través de la ruta que cruza el Sacromonte antes de adentrarse en la Sierra de Huétor Santillán.

Al frente de la marcha, ellos. Y también ellas. Los más jóvenes son quienes enseñan con su ejemplo a mantener viva la historia. Hugo y Sergio encabezaban un notable grupo de valientes portando los palos de una pancarta en la que se leía ‘Recuperando nuestro camino’. Se pararon allí donde termina el Camino del Sacromonte y comienza el de Beas de Granada, todavía en la loma que se enfrenta a la Alhambra, sin abandonar la capital. El grupo se detuvo y Juan señaló con su callao la placa incrustada en la fachada de una casa «este es nuestro camino», dijo uno de los vecinos, al momento que se detenía el pelotón.

El Camino de Beas

La ruta había comenzado en Plaza Nueva a las nueve de la mañana. Concretamente desde el Café Lisboa con un cortado y media tostada de tomate y aceite en el estómago para afrontar los primeros kilómetros de la marcha. Antonio, el guía, explicó subido a un banco en la Plaza de la Chancillería que varias bifurcaciones en el camino podrían confundir a los más rezagados, por lo que recomendó al pelotón no estirarse demasiado. «Que los más rápidos aflojen un poco y que los lentos aprieten el paso», recomendó.

Los jóvenes cogen el testigo de una reivindicación histórica

Desde hace ocho años se viene reclamando el camino histórico que une las ciudades de Granada y Beas de Granada. A través de décadas se han venido publicando diversas notas históricas sobre este camino que en su día conducía desde la ciudad de Guadix y que llegaba hasta Almería.

Las vicisitudes por las que ha pasado este camino, el desuso en algunos de sus recorridos y la usurpación del espacio en otros, lo han convertido en un problema para muchos de los que a pie o en bici quieren disfrutar de un espacio histórico y natural de extraordinaria belleza.

La reivindicación del Ayuntamiento de Beas que está manteniendo reuniones con instituciones y particulares ha conseguido movilizar a buena parte de la ciudadanía de Granada y está haciendo que las instituciones se muevan para recuperar un espacio que es patrimonio de todos, de ahí que el año pasado ya se celebraran las primeras jornadas sobre el mismo en Beas de Granada a las que asistieron instituciones, personas relacionadas con el turismo y ciudadanos interesados por poner en valor este camino.

En esta ocasión, se realizó un pequeño recorrido sobre el mismo para dar a conocer un bellísimo paisaje que deslumbra a quienes se adentran en él, ofreciendo numerosas sorpresas de carácter geológico y medioambiental, además de espacios históricos que constituyen un patrimonio cultural extraordinario que se debe reconocer y recuperar.

La Alhambra vigilaba los primeros pasos de la ruta. Solemne e imponente acompasaba el toc, toc, toc de los callaos golpeando el asfalto hasta que estos, llegados al Camino de Beas, ensordecieron al tocar tierra. Primera parada en el Cortijo Jesús del Valle, otrora una hacienda agrícola perteneciente a la católica Compañía de Jesús, ubicada en una de las vertientes abarrancadas del Darro. Aquí, después de hora y media de marcha sosegada, con el arrullo sonando al fondo, primera parada para una pieza de fruta y dar cuenta de los pellejos de vino que asoman de las mochilas.

Reanudada la marcha, el grupo toma el camino que conduce a la Sierra de Huétor Santillán, pero que también confluye con las bifurcaciones hasta Cenes de la Vega y Pinos Genil, pasando bajo el cerro del Llano de la Perdiz. El camino hasta Beas de Granada discurre a través de ribera del Darro, que como explica Antonio es pública, como todos los ríos de España, «y esto es algo que está documentado históricamente no sólo en libros, sino antes de que estos existieran, también en las monedas que aquí se han encontrado o en las historias que llegan hasta hoy», dice.

Aznar y La Bodeguilla

Sin detenerse, los vecinos comentan que un conocido empresario de Granada cerró el paso con una cancela para hacerlo privado. Pero esta se encuentra ahora abierta y deteriorada. Entra por aquí el pelotón con la pancarta al frente. Reivindicando nuestros caminos, se sigue leyendo. Quizá sin saberlo, Hugo y Sergio, representan el espíritu de esta jornada, los jóvenes custodiando su propia historia, en chándal y zapatillas.

Otro paso destacado está metros más adelante, una vez se abandona al río que se le conociera como Dauro porque cuentan, traía oro en su cauce desde el Mulhacén. Dos puertas enormes de madera y con forma de arco se descubren a la izquierda. Se las conoce como La Bodeguilla y cuentan los senderistas que alguna vez se vio por aquí al presidente José María Aznar tomando vino con unos empresarios. Las historias aderezan la jornada.

El Molino avisa de la última y apenas única subida del camino. Beas de Granada se descubre al fondo y los cien senderistas entran hasta la plaza del pueblo donde espera una charanga compuesta por mujeres para dar la bienvenida al grupo. A los pies del Ayuntamiento el alcalde Manuel ofrece a los excursionistas participar en la cata de aceites y vino que ha organizado el municipio y en la que concurren los beacinos con lo mejor de sus bodegas. Con la plaza de bote en bote, los senderistas repasan su historia. Dieciséis kilómetros, cuatro horas de sendero a paso sosegado. El deporte, la historia y la cultura, se dieron la mano el Día de Andalucía, gracias a que los jóvenes, también se animan a tirar del carro.

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